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VIOLENCIA DE GÉNERO O DOMESTICA

¿VIOLENCIA DE GÉNERO O VIOLENCIA DOMESTICA?

 

Aunque mucha gente pueda pensar que estas expresiones son más o menos parecidas, vamos a ver a continuación que esto no es así y las consecuencias que de ello se derivan:

Ambas expresiones se refieren a los episodios de violencia que suelen surgir en el ámbito privado que es el hogar, la vida en familia. Pero la primera pone el acento en la agresividad del hombre hacia la mujer, desde el género masculino hacia el femenino, supuestamente más débil, y que la Ley de Violencia de Género discrimina a su favor. A pesar de la promulgación de esta ley, con el gobierno Zapatero, fuertemente influída por grupos feministas, los homicidios y otros malos tratos a mujeres no han disminuido sino todo lo contrario. También han aumentado los suicidios en los hombres.

Si por “violencia domestica” entendemos toda las conductas violentas que se dan en el ámbito familiar es evidente que el repertorio de la violencia se ensancha: no solo desde el hombre hacia su mujer, sino también hacia sus hijos, de los hijos hacia los padres, de las mujeres hacia sus familiares, etc.

Teniendo en cuenta que el consumo de alcohol es una de las primeras causas de violencia, que consumen más los hombres que las mujeres y que consecuentemente las dos terceras partes de enfermos alcohólicos son varones, no nos debe de extrañar que haya mucha más presencia de agresividad de los hombres a sus mujeres. Pero no siempre, que también, es el machismo la causa subyacente de esa agresividad.

Otro tipo de conductas violentas que observamos frecuentemente en muchas familias es la de los hijos contra sus madres, relacionado con abuso de cannabis por las tardes e irascibilidad y agresividad por las mañanas, en parte como consecuencia de la abstinencia.

El consumo de cocaína, que muchas veces esconde o tapa el problema de alcohol subyacente, es otra de las principales causas de esta violencia doméstica.

Dicho lo anterior es fácil concluir las consecuencias distintas que se derivan de atribuir la violencia al machismo de los hombres propia de la denominación de violencia de género o la presencia del abuso de alcohol u otras drogas en el marco familiar que sería la violencia doméstica.

En el primer caso las soluciones propuestas se basan siempre en la denuncia y el alejamiento. En el segundo caso se debería buscar el diagnóstico de la patología familiar y en caso de adicción indicar la puesta en tratamiento de la persona violenta y sólo en segunda instancia el divorcio u orden de alejamiento.

En nuestra experiencia de más de 30 años han sido muchas las familias que se han podido recuperar gracias a este enfoque.