¿Qué son las adicciones?
Las adicciones son enfermedades. No son vicios.
Podemos definir la enfermedad, en general, como la perdida de la libertad
que sufrimos debido a factores externos a nosotros. Si tengo una gripe
o me rompo una pierna, o tengo una depresión, no soy libre para
decidir ir a trabajar o jugar con mis hijos. No me debo sentir culpable
por ello. Pero generalmente esto no ocurre cuando uno sufre una adicción.
En estos casos el sentimiento de culpa siempre está presente, pesando
como una losa, porque uno no entiende por que una vez tras otra se siguen
cometiendo los mismos errores, por qué a pesar de todos los esfuerzos
para controlarse siempre, al final, se termina metiendo la pata. Esto
produce una mala imagen de uno mismo y hace bajar la autoestima. Poco
a poco se va minando la integridad personal, el amor propio, la aceptación
de uno mismo. Todo esto se suele confundir muchas veces con una depresión.
Por otra parle los familiares, hartos de sufrir, acusan, critican, insultan
muchas veces al adicto. Todo esto lo que refleja es la falta de información.
Las adicciones son enfermedades que se parecen a las enfermedades infecciosas.
Al igual que éstas se cogen por contagio. Nadie busca contagiarse
a propósito. En el caí de las infecciones Son las bacterias
o los virus los que anidan en un terreno abonado. En el caso de las adicciones
los virus son el alcohol, las drogas y todo aquello que produce una evasión
de la realidad, que también “anidan” en un terreno
que llamamos “personalidad”.
Las adicciones son enfermedades que se pueden curar. Aunque siempre y
cuando se siga el tratamiento adecuado. No se curan si el tratamiento
es insuficiente. Una tuberculosis no se puede curar con el mismo tratamiento
que para la gripe. Muchos de los fracasos de los tratamientos de los adictos
no es por culpa del enfermo sino por el tratamiento insuficiente (o equivocado)
que se le ha administrado.
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