Los trastornos psicóticos pueden ser inducidos por sustancias y su principal característica es la presencia de alucinaciones o ideas delirantes que se consideran efectos directos de alguna sustancia, ya sea una droga, un medicamento o bien un tóxico y que no se explique mejor por la presencia de un trastorno psicótico no inducido por sustancias, siendo los síntomas excesivos en relación con los habitualmente asociados con el síndrome de intoxicación o abstinencia, y de suficiente gravedad para merecer atención clínica.
Las sustancias que pueden desencadenar trastornos psicóticos son: alcohol, alucinógenos, anfetaminas y sustancias de acción similar; cannabis, cocaína, fenciclidina y sustancias de acción similar; inhalantes; opiáceos (meperedina); sedantes, hipnóticos y ansiolíticos, y otras sustancias o desconocidas.
Otros trastornos psiquiátricos pueden coexistir con consumo de sustancias pero ser anteriores en el curso del tiempo o bien presentarse sin ningún consumo asociado como por ejemplo la esquizofrenia.