Se caracterizan por episodios alternados de depresión y manía o hipomanía.
Los síntomas y signos más frecuentes de la manía se pueden agrupar en :
SÍNTOMAS ANÍMICOS:
Los pacientes a menudo están irascibles, suspicaces y en un estado de hiperactividad general que tiene serias repercusiones en las relaciones interpersonales como hostilidad manifiesta conductas destructivas y tendencias paranoides. Predomina un estado anímico elevado, eufórico, irritable, y expansivo.
La manía junto con algunos trastornos de personalidad es uno de los pocos cuadros psicopatológicos egosintónicos, ya que el paciente no sufre por los síntomas presentes.
SÍNTOMAS MOTIVACIONALES Y CONDUCTUALES:
Estado de energía aparentemente inagotable y desbordante para los demás, haciendo planes, o desarrollando proyectos gigantescos. Presencia de logorrea y fuga de ideas, actividad hipersexual y control de los impulsos pobre.
SÍNTOMAS COGNITIVOS:
El habla es rápida y difícil de mantener la atención ya que fluctúa de foco de interés en cuestión de segundos. En cuanto ala autoestima esta puede estar hipertrofiada, incluso pueden aparecer fantasías o ideas delirantes (delirios de grandeza o de parentesco).
SÍNTOMAS FÍSICOS:
Hiperactivación general que se manifiesta también en el área vegetativa: problemas de sueño, aumento del apetito y extraordinario incremento del umbral de la fatiga física.
SÍNTOMAS INTERPERSONALES:
Las reacciones interpersonales son muy difíciles en los episodios de manía ya que en esas condiciones estos pacientes suelen ser muy entrometidos, polemistas y controladores, y sobre todo tienen un gran resistencia a que se les contradiga o se les intente hacer ver lo inapropiado de su conducta.
En la hipomanía, es muy frecuente que estas personas sean seductoras, arrastren gente detrás de ellas y tengan ciertas dotes para ilusionar a los demás. En muchos casos de contacto del clínico con estos pacientes produce un sensación de agrado y simpatía por su locuacidad y vitalidad.