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Peligros del Botellón

22/07/2010 · Clínica Capistrano

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Detrás del botellón
Marta Cittadini, psicóloga, Clínica Capistrano


El botellón es un fenómeno que requiere un análisis psicosocial en el que intervienen factores complejos pero no debe quedar inadvertido el tema de las responsabilidades sanitarias.

El botellón reúne principalmente a la población joven.
Respecto a la edad suelen asistir adolescentes de 13 o 14 años que permanecen hasta la madrugada, lo que es indicativo de una falta de regulación paterna en el tema de las responsabilidades.
Los padres funcionan como modelos transmisores de valores y la actitud permisiva hacia al uso del alcohol y un tipo de vínculo que dificulte la puesta de límites y la diferenciación generacional expone a los adolescentes a situaciones de gran vulnerabilidad.
Respecto al sexo la concurrencia al botellón está repartida de manera igualitaria pues es uno de los aspectos que incentivan el carácter relacional del botellón.
En las mujeres el consumo abusivo de alcohol distorsiona la percepción del riesgo y las hace más vulnerables al abuso sexual o a comportamientos temerarios.

Básicamente el botellón es una actividad colectiva
La necesidad de pertenencia al grupo de iguales es una de las características de la adolescencia y estos encuentros tienen un carácter de horizontalidad donde todos se aceptan como iguales. Por ello aquellos jóvenes con dificultades para la interacción social suelen acudir para relacionarse y sentirse aceptados, por considerarse un grupo claramente abierto, aunque el uso del alcohol como facilitador social no está restringido al sector de la juventud.
Los sentimientos de soledad, aislamiento y baja autoestima pueden ser anestesiados fácil y rápidamente con alcohol.

Una de las claves del botellón es la búsqueda de los efectos del alcohol en el sistema nervioso.
Gracias a los avances científicos sabemos que el alcohol afecta de manera más perjudicial a los jóvenes que a los adultos en los patrones del desarrollo del cerebro en cuanto a concentración, memoria y dificultades para el aprendizaje.
Las consecuencias de emborracharse los fines de semana se extienden más allá del fin de semana y pueden alterar los procesos de memoria.
Hasta los 30 años se producen variaciones en la maduración cerebral, sobre todo en la corteza frontal para procesar información compleja que puede verse afectada con el consumo abusivo de alcohol.
También el alcohol propicia comportamientos orientados a la rebelión, a la agresividad y con el patrón de consumo propio de los países anglosajones con grandes consumos de alcohol en fines de semana se incrementa la violencia, la promiscuidad sexual y los accidentes de tráfico.

Otra característica del botellón es que es una actividad que se desarrolla en lugares públicos.
Este hecho lleva a consideraciones de convivencia ciudadana existiendo reclamos por los vecinos del sitio de reunión por los efectos secundarios como ruido, suciedad, violencia, lo cual evidentemente requiere una respuesta pero este punto de vista enmascara el principal problema del botellón que es el consumo de alcohol.

La OMS en su proyecto de estrategia mundial insta a los estados miembros a que adopten y apliquen dicha estrategia “para reducir el uso nocivo del alcohol y respaldar las políticas de salud pública, la voluntad política y los recursos financieros necesarios para tal fin”.
Entre las intervenciones recomendadas se destaca que la disponibilidad del alcohol tiene una influencia directa en el consumo abusivo de alcohol.

En tal sentido tanto el Gobierno Central como los Ayuntamientos tienen la responsabilidad de regular la disponibilidad pública y comercial del alcohol mediante políticas y programas y velar por su cumplimiento para dificultar la venta de bebidas alcohólicas y su consumo por parte de los adolescentes.
El hecho de que estas medidas entrañen un potencial peligro para la producción ilícita de alcohol o el suministro indirecto de alcohol a través de padres o amigos no debe permitir hacer la vista gorda hacia epidemias que afectan la salud pública.
Las políticas destinadas a reducir el uso nocivo del alcohol deben trascender el sector de la salud y hacer participar a otros sectores como los de transporte, justicia, bienestar social, política fiscal, comercio, política sobre consumo, educación y empleo. En resumen a las instancias gubernamentales que a menudo conceden poca prioridad a la prevención y la reducción del uso nocivo del alcohol, pese a la evidente gravedad de sus efectos en la salud pública.
Sabemos que la producción y venta de alcohol reportan grandes ingresos a los operadores económicos.
En varias ocasiones se apela a que las medidas restrictivas afectan la libertad de mercado y la posibilidad de elección de los consumidores, sin embargo la protección de la salud mediante acciones preventivas constituye un a necesidad de primer orden.

La política de precios es una de las herramientas más eficaces para reducir el consumo de alcohol en jóvenes.
Se bebe en la calle porque es barato y éste es uno de los argumentos estrella para justificar el botellón. Al ser barato hay más disponibilidad por lo que se bebe rápido y se pierde la cuenta de la cantidad y calidad de lo que se consume.
En España el alcohol que se consume en los supermercados tiene tan bajo coste que salir de botellón no significa tener la posibilidad de beber sino tener la posibilidad de emborracharse.
Además siempre hay oportunistas de este fenómeno social. Durante el botellón circulan proveedores ofreciendo packs con bebidas y vasos por no entrar a describir toda la clase de sustancias ilegales y fármacos que se ofrecen a los jóvenes que bajo los efectos del alcohol se vuelven más vulnerables al uso de otras drogas.

Un factor clave para el éxito de las políticas de precios orientadas a reducir el uso nocivo del alcohol es un régimen eficaz y eficiente de imposición tributaria, con los mecanismos requeridos para recaudar impuestos y exigir el cumplimiento de la fiscalidad.
Se recomienda la fijación de los niveles impositivos en función del contenido alcohólico de la bebida o del tipo de bebida y prohibición o restricción de los precios de promoción, las ventas con rebaja, los precios inferiores al costo y los precios únicos que dan derecho a beber ilimitadamente como medidas imperantes para paliar las consecuencias negativas del consumo de alcohol y la intoxicación etílica.

Referencias:
OMS, 63.ª ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD A63/13de marzo de 2010
OMS. Serie de Informes Técnicos, n.º 944, 2007 y Evidence for the effectiveness and costeffectiveness of interventions to reduce alcohol-related harm. Copenhague, Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud, 2009. Anexo 1 EB126/13
FAD. Dossier de Prevención. ¿Y tu que piensas? De marcha.
Neurociencias. Órgano de difusión del laboratorio de neurociencias LUZ. 2007.Año1.Nº1

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