La agorafobia es un miedo irracional y extremo a los espacios abiertos y a lugares muy concurridos como grandes almacenes, al transporte público, en aglomeraciones, etc. Como todas las fobias, suponen un miedo que el propio paciente considera desmesurado e irracional a pesar de lo cual no pueden evitar sentirlo, y cuando se exponen a lo que temen se desencadena un ataque de pánico.
La persona que padece fobia social sufre síntomas de ansiedad al exponerse a situaciones en las que sea observado por una multitud o un pequeño grupo de personas; así, por ejemplo, ante el hecho de dar una conferencia, asistir a una fiesta o cualquier otro acontecimiento social, el sujeto sufre taquicardia, sudores, temblor, y otros síntomas de ansiedad ya descritos. Esto lleva al individuo a evitar este tipo de situaciones sociales y por esa razón aparece ante los demás como alguien extremadamente tímido.
En las fobias específicas el estímulo fóbico es único, por ejemplo: una persona puede tener fobia a los perros, otro a los aviones, otro a las alturas, etc., y puede desenvolverse adecuadamente en la vida diaria siempre que no se vea expuesto a su estímulo fóbico específico.