Los síntomas característicos para la esquizofrenia implican disfunciones cognoscitivas y emocionales, tales como percepción, pensamiento inferencial, lenguaje, comunicación, organización del comportamiento, afectividad, fluidez y productividad del pensamiento y del habla, la capacidad hedónica, la voluntad, la motivación y la atención. Estos signos se acompañan de ideas delirantes o alucinaciones que provocan un deterioro tanto social como laboral.
Los síntomas más característicos pueden agruparse en torno a dos categorías: los síntomas positivos que conllevan un exceso o distorsión de las funciones normales y los síntomas negativos que implican la disminución y pérdida de funciones normales.