Es una de las adicciones del siglo XXI.
El perfil del adicto al trabajo está bien definido: es muy habitual el carácter obsesivo, con tendencia al perfeccionismo y a la exigencia excesiva sobre sí mismo, aunque también sobre los demás, acompañado de un afán desmesurado por acumular dinero.
Si además presenta rasgos de personalidad narcisista, el adicto puede transformarse en alguien déspota y manipulador con irrefrenables ansias de poder.