La represión sexual impuesta y excesiva puede conducir a la adicción al sexo.
Y también lo contrario: un inicio temprano y frecuente de conductas sexuales puede incurrir en obsesión, especialmente si se ha sufrido algún tipo de abuso sexual. Actualmente el consumo desmedido de pornografía, con la incidencia negativa de Internet, así como la aparición de las líneas eróticas, han disparado todas las alarmas. Las formas de adicción más extendidas son la práctica abusiva de la masturbación, la promiscuidad obsesiva y, de más relieve, el acoso sexual.